quinta-feira, 1 de setembro de 2011

La joven que causó dos muertos en Blasco Ibáñez cuadruplicó la tasa de alcohol


La joven que causó la muerte de dos personas en un accidente ocurrido en la avenida Blasco Ibáñez a finales del pasado año dio una tasa de alcoholemia en sangre de 1,10 g/l, según la información facilitada a LAS PROVINCIAS. Esta cifra supone casi cuatro veces más de lo permitido ya que hay que tener en cuenta que la joven, de tan sólo 22 años, era todavía conductora novel en el momento de los hechos. Durante los dos primeros años del permiso no se pueden superar los 0,3 g/l. Exactamente lo mismo ocurre con los conductores profesionales.
El proceso judicial, que recayó en el juzgado de instrucción número 14 de Valencia, sigue su curso. La investigación del siniestro se ha cerrado este mismo verano. Ahora es el turno para que las partes presenten sus escritos de acusación, aunque este paso no será inmediato.
La Fiscalía, por su parte, sigue a la espera de conocer el grado de alcoholemia que presentaba la conductora en el momento del accidente. La muestra de sangre de la que se realizó la prueba, que arrojó el citado 1,10 g/l, fue tomada horas después del siniestro mortal. No obstante, existen unas tasas ponderadas que permiten obtener el grado exacto de intoxicación etílica.
Indicio de la imprudencia
El hecho de que la tasa de alcoholemia no llegue al 1,20 g/l -cifra a partir de la cual se considera que conducir bajo los efectos del alcohol es delito; por debajo constituye una sanción administrativa- no es relevante en este caso, con dos fallecidos. Las fuentes consultadas apuntan a que es un indicio más de la imprudencia grave que cometió la joven al conducir en ese estado. No fue la única. Al parecer, también se saltó varios semáforos en rojo durante su trayecto por la conocida avenida. Una vía en la que no resulta difícil, por la anchura de la calzada y la longitud, superar ampliamente los límites de velocidad establecidos para la ciudad.
La Fiscalía solicitó antes del verano que se le retirara el carné a la joven, medida que incomprensiblemente no se había requerido en un primer momento de la instrucción.
Este accidente se cobró la vida de dos jóvenes amigos. El tercer ocupante del vehículo, el novio de la fallecida, sobrevivió. En el momento del siniestro regresaban de unos conocidos cines del centro de Valencia, donde dos de ellos trabajaban. El siniestro, sumado a otro con una víctima mortal que se produjo dos semanas más tarde justo en el mismo cruce de la calle Doctor Gómez Ferrer, obligó a reforzar los controles. También en este caso uno de los conductores dio positivo en alcoholemia

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